Sin-Vergüenza comunicacional

(Nacional) by Víctor Gallardo on 04-06-2008

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Nunca antes escuché tantas veces el odioso compás del Ave María. Ni en mis tiempos de católico empedernido me había sentido tan, pero tan invadido por esta trillada y desagradable canción. Y lo lograron. Mis queridos amigos de los medios de comunicación lo hicieron. Me convencieron y por su culpa canté en más de una oportunidad el himno del general del pueblo. Si hasta en clases la estuve cantando. Me sentí tan LOSER, tan poco auténtico. Fue una batalla perdida, me había costado tanto ser SHUPER y en un fin de semana bajé todos mis bonos. Pero no era el ÚNICO,ya que todos, absolutamente TODOS lo comentaban. WHAT THE FUCK!?

Ese día en la tarde era una más de las entretenidas conversaciones con mis compañeritos. Jugaba Chile y era la justificación perfecta para ir a tomar las maliciosas cervezas. Yo, como soy SÚPER loco, no fui a ver el partido. Obvio, si tenía que hacer todo lo contrario a los demás. Mientras más te diferencies de los demás, más importante eres. Pero bueno, si quieren les doy esas instrucciones en otra oportunidad. Ahora tenemos que hablar de contingencia, como todos.

Ese día me quedé “estudiando” en mi querida universidad que, a todo esto, se parece cada vez más a la Chile, tan excesivamente contestatarios  . Una amiga muy loca escuchaba las noticias en su IPOD Touch. Murió Bernales, dijo relajada. Fuimos tan indiferentes, nadie tomó en serio la noticia. Éramos los menos periodistas. Obvio que el sentimiento de lata fue generalizado, si era uno de los directores más empáticos que habían tenido los señores carabineros. Ok, qué pena. El tema se acabó y seguimos con nuestras conversaciones tan profundas e intelectuales. Es que en los últimos días hemos sido tan geniales, tan apoteósicos, tan increíblemente alternativos. Whatever, quizás no entenderán mis términos a la moda.

El excesivo bombardeo llegó el sábado santo. Santo porque es el día de esparcimiento etílico, que nunca, absolutamente nunca es dejado de lado ¡Obvio!

Las Macas, la Sole, el Mauri, el Berna, el Ale, los Ivanes y todos los periodistas serios se habían tomado las pantallas de los canales. Todo el día, absolutamente todo el día estuvieron con ojeras en sus rostros. Esas caritas que son enfermizamente ABC1. Yo ya estaba colapsando. El tío que nos había dejado, siempre realizó bien su trabajo, pero ya era como muchorsss.

Llegó la noche y me libré de las noticias. Una velada de alcohol con mis amigos y la llegada de una visita al grupo nos llevó a un terreno eriazo. El ron y el dancehall eran nuestros mejores amigos. Estábamos tan prendidos que ni nos percatamos cuando “la juanita” se puso a nuestro lado. Un gentil carabinero con cara de teletubbie se bajó y la Ange dijo “cagamos”. El Tinki Winki fue tan amable, como nunca son los de su especie. No nos quitó los vasos, tampoco nos retó y sólo pidió los papeles del auto. La Anita, que es tan sociable, se adelantó a todos los ineficientes periodistas. Aunque fue en broma, y como ya habíamos tomado confianza, abrazó al amigo verde y le dio el pésame. Ese sería el primer gesto patético que vería durante todo el domingo. Prendí el televisor y descaradamente todos los canales jugaban con las cámaras para obtener el llanto de los familiares. HELLO, ¿qué estaba pasando? Eso no era ético y mucho menos DECENTE. O sea, qué tipo de editores y directores trogloditas tenemos en los medios.

Y nos alinearon. Las señoras lloraban. Sí, estaban desechas por la pérdida del general del pueblo. Cuántas fueron las veces que nombraron esa frase para referirse al oficial. ¡Basta!, gritaba eufóricamente en mi casa, mientras mi madre le decía a mi padre que nunca debí dejar la terapia.

Y por fin me puse serio. Lograron que me saliera de mi acostumbrado estilo, pero me daba vergüenza ajena  ver a algunas señoras bastante seniles con la foto del oficial, gritando y botando lágrimas. Y todo esto era culpa de los canales, nos habían metido el dedo en el ojo. Fue un show, incluso mejor que cuando la Carla Ochoa participó en Vértigo con sus acertadas respuestas de actualidad. Fue un chiste ver a la Maca Puigredon corriendo para entrevistar a las personas. Eso era lejos una de las situaciones más insólitas que vi en las pantallas del angelito. Todo fue burdo. Los medios juraron que habían hecho bien su labor. No hubo estilo, no hubo tino, no hubo nada. Cero respeto. Si hasta fotos y banderas comenzaron a venderse.

Y no me mal interpreten, porque no desconozco la excelente labor del general. Lo que sí les digo, y espero que acojan mi llamado, es que abramos los ojos y no nos dejemos engañar por los que nombraron a Bernales como general del pueblo, denominación que sólo les sirvió para subir el esquivo rating.

Me enojé y me estresé. Necesito mi Café Mocha, llévenme a Starbucks, por favor.

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