El hombre que dejó el barco

Por José Miguel Guerrero

El hombre dejó el buque, sin espectáculo ni llanto, sólo dijo que se iba. Su físico ya no está para estos trotes. Para los capaces de reconocer un talento esta despedida duele y mucho. El hombre se encargó de dejar su huella en todas las canchas por las que pasó y ahora cuando su voz de mando se necesitaba, decide irse, no quiere ir a Sudáfrica.

Escribir sobre un futbolista siempre es complicado, pero poco importa si después de todo no hay persona que no lo haya visto jugar. No existe la persona, al menos en este país, que nunca lo haya observado en una cancha.
Aunque a muchos les duela Marcelo Salas es un elegido de los dioses del fútbol. Es de aquellas personas que tienen la suerte de estar donde deben, por ende, tiene su lugar en el Olimpo de los grandes. Él ha grabado momentos que nunca podremos borrar de nuestras cabezas, por más que no nos caiga bien u odiemos los colores que defiende y ama.
El oriundo de Temuco anunció hace unas semanas ‘su retiro’ de la selección nacional. Lo escribo entre comillas, porque no quiero creer su exclusión voluntaria de la Roja. A mi juicio el hombre aún puede dar algo más, claro no como antaño cuando él sólo ganaba partidos, como aquel contra Inglaterra el 98’, cuando era el desequilibrante delantero que todos tenían que marcar.
No es el mismo que corría por todo el frente del ataque y que esperaba que una pelota llegara a sus pies para hacer algo, crear algo, inventar algo y cobrar, rodilla en suelo y dedo al Olimpo, los aplausos de la galería.
Víctor Hugo Morales dijo: “La evolución del futbolista se ve reflejada en la simpleza”. La frase define perfectamente el actual momento de Salas. Él ya no es un Valdivia, menos un Fernández, pero sí puede con un sólo movimiento cambiar el rumbo de un partido. Uruguay lo sufrió cuando se lanzó un piquero a la gloria dejando a los rudos centrales charruas mirando al sur.
Al chileno le encanta vivir de recuerdos, de aquellos momentos especiales que nos marcaron la vida. Lamentablemente Salas ha estado en muchos de estos instantes y muchos esperan que si el Matador sigue en la selección tiene que hacer lo mismo del pasado. Algo imposible para el actual gordo ya no está para esos trotes, sino para otros, esos de presencia, de chispazos de talento.
Por otra parte, creo que no es necesario tener a jugadores sólo por el curriculum, eso es de equipos del tercer mundo, acá no se hará por el simple hecho que tenemos a Bielsa y al hombre no le tiembla la mano al momento de dejar fuera a alguien.
Marcelo Salas puede retirarse de la selección, pero no debe ya que aún le queda algo de magia. Esa magia madura, que permite ver el fútbol de otra forma, de una manera más fácil, más accesible para el ojo humano, pero imposible para copiarlo.
Aún no termino de escribir esta maldita columna y una serie de recuerdos comienzan a poblar mi cabeza, goles, jugadas, movimientos de ese gordito con problemas lingüísticos y un gran talento. Y al que tengo las esperanzas de verlo en Sudáfrica, que no deje del todo el buque, porque sé, tengo la certeza que apenas Marcelo Salas entre a la cancha, nuevamente, los planetas se alinearan y la explosión mágica volverá a suceder…

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Comentarios

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Me quedo con las palabras de Marcelo Bielsa respecto a su “autoexclusión” de la “Roja”. Éstas me representan totalmente:
“Uno de los ídolos futbolísticos que tuve fue Marcelo Salas, no sólo por lo que hizo en el campo de juego, sino por ser un furbolista íntegro, comprometido y valiente. Ahora cierra su paso por la selección con la misma hombría de bien con la que siempre se comportó, concluyendo que su salud física no le permite asmumir las exigencias de su club y la selección a la vez. Actúa con la nobleza de los grandes”.
Salas es un señor del fútbol y creo que llegó el momento de, y no es una sentencia mortuoria, dejarlo descansar en paz.

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Madceeeeeeeeeelo!! Una lástima. Pero una alegria ver lo feliz que hizo a sus fanáticos este futbolista. Es increíble como a los hombres les brillan los ojitos frente aun partido.

=)

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@ Luengo: hay que dejarlo descansar, pero creo que aun no es el momento… falta un empujoncito, que entregue lo último para que la Roja en Sudafrica no sea solo un sueño.

@ Julve: el fútbol genera ciertas reacciones en los hombres difícil de entender… como que brillen los ojitos cuando uno de tu equipo marca. Es como cabro chico con regalo nuevo.
SAludos.

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Very nice site!

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