Las dos décadas de la raya vertical

Veinte años del triunfo del NO. Ya son dos décadas desde que en las urnas los ciudadanos hicieron sentir su voz, la misma que había sido acallada 17 años atrás. Mi generación vivió ese momento como cabros chicos, que se veían influidos por sus padres al momento de tener una preferencia.

El juego de palabras era divertido y particular. “SI” o “NO”, no había termino medio, pero a pesar de no tener medias tintas el miedo existió siempre, que los militares no quisieran reconocer la derrota que se sentía en el ambiente era un temor latente.
Políticamente no puedo contar mucho, solo tenía seis años. Sin embargo, los recuerdos los tengo frescos. Correr con mi hermano en busca de los panfletos que apoyaban a cada candidatura. Escuchar a los grandes discutir por las posturas. Escuchar palabras nuevas como “Democracia”, “Censura”, “Derechos Humanos”, “Dictadura”, “Tirano”, conceptos que claramente varían de acuerdo con el contexto en que uno creció.
Pero lo que más recuerdo son dos cosas. Primero la campaña, las franjas electorales aún las tengo en la cabeza y aún recuerdo el preciso instante en que las vi y supe internamente que el “NO” ganaría. Insisto, no tenía raciocinio político, pero las sensaciones que generaba el “Vamos a decir que NO” era una cosa increíble.

http://www.dailymotion.com/videox349fs

Me aprendí la canción altiro y en el colegio casi todos las cantábamos, incluso la repetíamos cada vez que queríamos negarnos a algo.

El efecto fue inmediato. Todos nos sabíamos el jingle, incluso a varios –incluyéndome- los retaron por cantar la canción de la Concertación. A algunos porque sus familias eran de derecha y otros por temor a las represalias que significaba tener un color distinto del de la dictadura.

Era sagrado ver al menos una vez al día la franja electoral. Escuchar la canción, ver el vídeo del tipo bailando en el puente. Esperaba con ansias la alegría que prometía el “NO”, ahora si después de dos décadas cumplieron es otro tema que no cabe en esta columna, pero sí esperé con ansias ese 5 de octubre.

El otro recuerdo es del 6 de octubre. El día siguiente, el día de la portada del Fortín Mapocho “Corrió solo y llegó segundo”. Miles de chilenos se lanzaron a las calles con la bandera chilena en la mano, banderas del “NO”, sonrisas amplias como pocas veces había visto en adultos. La imagen que nunca podré sacarme de la cabeza y cada vez que la veo me emociono –muchas veces- hasta las lágrimas, es aquella en que un cordón de carabineros es atacado por abrazos de los chilenos que celebraban el triunfo de una idea, de la libertad de elegir. Ver a una chica entregarle una flor a un carabinero con metralleta y éste recibirla sonriendo sabiendo que la temible ‘guerra’ se había acabado, al menos para ellos dos.

Los abrazos, las sonrisas, son lo único importante. Las autoridades, los dictadores, asesinos y soñadores con el tiempo sólo quedarán en los libros, pero los que vivimos ese momento nunca, pero nunca olvidaremos que fue el momento en que Chile dio uno de sus giros más importantes de la historia y lo mejor de todo es que fue solo con una raya vertical, algo que ya no nos deja espacio para soñar.

Bookmark and Share

En FDV utilizamos Gravatar para mostrar tu imágen de avatar en tus comentarios.

Trackbacks & Pingbacks

No trackbacks/pingbacks.

Comentarios

Gravatar

Por ahí, en una película de John Carpenter, Kurt Russel decía al final: «Mientras más cambian las cosas, más siguen iguales». Algo de razón tiene. Si bien el país se sumergió en un proceso de apertura democratica —y de una acentuación de la liberalización económica—, el sistema político sigue anquilosado. Según Patricio Navia, la alta participación del 88 fue anómala, y eso se demuestra con las características del padrón electoral, que no ha sufrido cambios relevantes desde el plebiscito. Un desafío pendiente para los políticos.

Gravatar

Yo no había nacido para el plebiscito: soy un hijo de la democracia :P
… pero agradezco a todos los chilenos que votaron por el No!!!

Gravatar

@ P. Contreras; por más anómala que haya sido la participación para el plesbiscito del 88, fue la ocasión en qué los chilenos generaron un cambio.
Ahora lo preocupante es que el voto, el arma del ese 5 de octubre, fue válida. Algo que ahora no ocurre y se perdió el valor de esa raya vertical.

@ Vicho Iglesias; Yo también agradezco a todos los que votaron NO. Ahora tenemos que generar la misma mistica de ese día, para hacer un nuevo NO.

Gravatar

Estaba muy chico para el plebiscito y después de mucho me enteré de todo lo que ocurrió. En el colegio no enseñan historia de Chile actual. Al menos en mi liceo no se pasó de Allende.

Es bueno recordar a veces estos hitos porque son trascendentes siempre.

Tb estoy de acuerdo en que hay que hacer un nuevo NO. Lo q encuentro penca es que existan personas que insistan en votar que sí.

Así como la economía tiene sus ciclos, la política tb lo debe tener. Me imagino que si sale otro gobierno más de la Concertación, se vendrá una crisis social heavy.

saludos.

Deja un comentario

(requerido)

(requerido)


  • Ranking

    • Blogalaxia